Mayo 2, 2026

Arte de Pájaros: el vuelo poético de Pablo Neruda

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Este año se cumplen 60 años de la publicación de Arte de Pájaros, una de las obras más singulares de Pablo Neruda, donde las aves, la naturaleza y la imaginación ocupan un lugar central.

Entre los múltiples universos que habitan la obra de Pablo Neruda, los pájaros ocupan un lugar especial. No solo aparecen como imágenes recurrentes en su poesía, sino también como parte de una sensibilidad íntima, cultivada desde la infancia y convertida con los años en una de las vetas más entrañables de su escritura.

Uno de los episodios más conmovedores que el propio poeta recuerda en sus memorias ocurre cuando, siendo niño, acogió a un cisne de cuello negro herido. Neruda intentó alimentarlo y curarlo, pero el ave terminó muriendo entre sus brazos. A esa experiencia se sumó también su temprano contacto con el bosque nativo austral, donde descubrió lo que describió como “una nación de pájaros”. Aquellas vivencias dejaron una huella duradera en su imaginación poética.

Con el tiempo, esa relación se transformó en una verdadera identidad literaria. Neruda fue, también, un “poeta pajarero”: un observador apasionado del vuelo, los cantos, las formas y la vitalidad de las aves. Esa dimensión alcanza uno de sus momentos más expresivos en Arte de Pájaros, libro publicado en 1966, y que culmina con el autorretrato poético “El pájaro yo”.

 

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Un libro nacido entre observación, memoria e imaginación

 

La idea de escribir un libro dedicado a las aves chilenas tomó forma en noviembre de 1962, durante una visita a Moscú. Allí, mientras asistía a una celebración en honor a astronautas soviéticos que regresaban de una misión espacial, Neruda evocó una asociación inesperada entre el vuelo humano y el vuelo de los pájaros.

El oficio de poeta es, en gran parte, pajarear”, escribió más tarde, recordando aquella intuición nacida entre las calles de Moscú, las costas del Mar Negro y los paisajes del Cáucaso soviético.

A partir de ese impulso, el poeta reunió información científica, observó especies en sus propios hábitats y desarrolló una investigación que combinó curiosidad naturalista, contemplación y libertad creadora. El resultado fue un libro donde conviven aves reales e imaginadas, en una cartografía poética tan lúdica como rigurosa.

La primera edición de Arte de Pájaros fue publicada en Santiago en 1966 por la Sociedad de Amigos del Arte Contemporáneo, e ilustrada por destacados artistas visuales como Mario Toral, Nemesio Antúnez, Mario Carreño y Héctor Herrera. Esa dimensión visual convirtió la obra en un libro especialmente singular dentro de la bibliografía nerudiana, al reunir poesía e imagen en un diálogo de gran riqueza estética.

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La arquitectura del vuelo

 

El libro se abre con el poema “Migración” y despliega luego distintas secciones donde Neruda nombra, imagina, transforma y reinventa aves desde una perspectiva profundamente poética. En sus páginas aparecen especies reconocibles, pero también criaturas inventadas, híbridas o fabuladas, en un gesto que mezcla observación, humor, invención verbal y asombro.

En su cierre, a través del epílogo “El poeta se despide de los pájaros”, Neruda deja una de las declaraciones más hermosas del libro:

“Yo poeta / popular, fui por el mundo / buscando la vida: / pájaro a pájaro conocí la tierra.”

Esa frase resume con precisión el espíritu de Arte de Pájaros: una obra donde las aves no son solo tema, sino también una forma de recorrer el mundo, comprender la vida y mirar la realidad desde otra altura.

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La Sebastiana y los pájaros de la poesía

 

La escritura de este libro también encuentra una resonancia especial en La Sebastiana, la casa de Pablo Neruda en Valparaíso. A fines de la década de 1950, el poeta adquirió allí una vivienda cuya parte más alta había sido concebida originalmente como pajarera. Neruda eligió precisamente ese sector para habitar.

La sensación de vivir suspendido entre cerros, cielo y mar —casi en el aire— parece dialogar de forma natural con la atmósfera de Arte de Pájaros. Allí donde antes se pensó alojar aves, terminaron naciendo pájaros hechos de poesía.

La casa fue bautizada como La Sebastiana en homenaje a su primer propietario, Sebastián Collado, y quedó desde entonces unida a uno de los imaginarios más libres, lúdicos y aéreos del poeta.

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El águila en el cielo porteño

 

En torno a este libro también persiste una anécdota cargada de simbolismo. El doctor Francisco Velasco, cercano a Neruda y copropietario inicial de la casa, recordó que durante la época en que el poeta trabajaba en Arte de Pájaros le preguntó qué ave le habría gustado ser. Neruda respondió sin dudar: “Naturalmente que un águila”.

Tiempo después de su muerte, cuando los espacios que el poeta ocupaba en La Sebastiana permanecían cerrados, Velasco encontró en el interior de la casa un águila de gran tamaño. Nadie sabía cómo había entrado. Tras abrir un ventanal, el ave remontó vuelo y se perdió en el cielo de Valparaíso.

Cuando relató lo ocurrido a Matilde Urrutia y a la escritora Teresa Hamel, ambas respondieron al mismo tiempo: “Era Pablo, de eso no hay duda”.

 

Un libro que sigue volando

 

Este año se cumplen 60 años de la publicación de Arte de Pájaros, una obra singular dentro del universo nerudiano, donde conviven infancia, observación, imaginación, naturaleza, humor y belleza visual.

Más que un simple repertorio de aves, se trata de una invitación a mirar el mundo con atención, curiosidad y asombro. En sus páginas, Pablo Neruda no solo escribe sobre pájaros: también ensaya una forma de libertad.

(GALERÍA DE IMÁGENES: ilustraciones de la primera edición de Arte de Pájaros (1966) con ilustraciones de Héctor Herrera, Mario Toral, Nemesio Antúnez y Mario Carreño.)

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