Abril 30, 2026

Los autómatas de Pablo Neruda: ¡Descubre estos enigmáticos «robots» de la antigüedad!

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Como si respondieran a un gesto íntimo del propio Pablo Neruda, dos figuras mecánicas de su colección personal han vuelto a la vida. La Fundación Pablo Neruda anunció la restauración de estos autómatas —piezas únicas en Chile—, que hoy se integran como un nuevo foco de interés en La Chascona, una de las casas del poeta en el corazón de Santiago.

Durante años permanecieron en silencio, detenidos en el tiempo. Sus mecanismos habían dejado de funcionar, apagando el pequeño teatro mecánico que alguna vez animaron. Su singularidad y escasa presencia en colecciones del país hicieron imprescindible su restauración.

Aunque no existen registros directos de Neruda sobre estas piezas, su imaginario
—especialmente en Confieso que he vivido— revela una fascinación persistente por los objetos, los juguetes y los artefactos cargados de historia. En ese espíritu, estos autómatas dialogan con su universo lúdico y coleccionista.

Se estima que fueron creados entre fines de los años 50 y la década de 1960 por los franceses Jean y Anne Farkas, quienes combinaron restauración de antigüedades y confección textil para dar vida a una serie limitada de figuras mecánicas. Parte de su historia fue reconstruida gracias a la colaboración con un museo en Francia fundado por los propios creadores. Fotografías del archivo histórico confirman que, hacia 1971, ya formaban parte del mundo doméstico de Neruda en Chile.

Tras intervenciones previas en los años 90, una nueva restauración permitió recuperar su funcionamiento. El proceso estuvo a cargo de la conservadora-restauradora Elisa Díaz, responsable de textiles y componentes visibles, y del artista y restaurador Boris Cofré, quien reactivó los delicados mecanismos internos. El registro audiovisual, realizado por Eduardo Castillo, permitirá también su difusión en formato digital.


Debido a su fragilidad, los autómatas no estarán en funcionamiento continuo, pero su movimiento ha sido documentado para el público.

✨ En La Chascona —así como en La Sebastiana y Casa de Isla Negra— Neruda reunió objetos que llamaba “juguetes”, no en un sentido infantil, sino como fragmentos de poesía hechos materia.

Entre ellos destacan:

El Mago: realiza pequeñas ilusiones, revelando y ocultando.
El Fumador: utiliza una pipa de agua en una escena de ritmo pausado, cercana a la
contemplación.

Ambos recuerdan que incluso los engranajes pueden ser formas de imaginación.

Descúbrelos en La Chascona, Barrio Bellavista (Fernando Márquez de la Plata 0192,
Providencia), de martes a domingo, entre 10:00 y 18:00 hrs, durante todo 2026.
Este proyecto fue financiado por el Fondo de Mejoramiento Integral de Museos,
convocatoria 2024, del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

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