Fundación Pablo Neruda conmemora este 2025 los “75 años de Canto General”, libro fundamental del poeta Pablo Neruda, una de las obras más influyentes de la poesía Americana y universal.
Lo mismo que Bolívar, San Martín y otros, Bernardo O´Higgins Riquelme fue uno de los próceres que liberaron a América del dominio español. Pero es diferente de ellos porque no solo tuvo que luchar en los campos de batalla sino también para restañar una herida y un dolor que lo persiguieron desde su nacimiento.
La igualdad es mi ídolo
Como dice su biógrafo Luis Valencia Avaria O´Higgins : “batalló por vencerse y vencer las circunstancias de su nacimiento”, “fue una lucha homérica que duró toda su vida, pero derrotó en sí al hombre mediocre. En una frase quiso explicarse y explicarnos el sentido hondo y verdadero de su conflicto: ´Detesto por naturaleza a la aristocracia; la igualdad es mi ídolo.´”
Agrega Valencia que “su juventud fue un monólogo”. Además de ser negado por su padre vivió muchos años lejos de su madre. El padre solo dio a entender a sus amigos que tenía un hijo natural. Pero la identidad de este seguiría siendo secreto hasta después de la muerte del progenitor.
Es posible que la distancia del padre lo haya llevado a luchar por una patria independiente, contra el dominio español. Y además de las heridas de la patria en formación, tuvo que vivir los traumas de su propia existencia.
En el retrato poético que hace Neruda del prócer, este aparece como un hombre inicialmente moldeado por un territorio: el del valle central de Chile: “Entre patriarca y huaso / eres un poncho de provincia, un niño/ que no sabe su nombre todavía, / un niño férreo y tímido en la escuela, / un jovencito triste de provincia… – anota el poeta en su Canto general.
Por eso la banda y la bandera que nos dio “tenía olor de yuyo matutino /para tu pecho de estatua campestre.”
La juventud de O´Higgins estuvo llena de dolor: en primer lugar por su condición de hijo “natural” que entonces era un estigma. En el poema ya citado Neruda da cuenta de esta exclusión: “Cómo se llama usted? Reían / los “caballeros” de Santiago: / hijo de amor, de una noche de invierno, / tu condición de abandonado / te construyó un argamasa agreste, / con seriedad de casa de madera / trabajaba en su Sur…
El tema del padre contra su hijo
Ambrosio O ´Higgins, el padre, era un irlandés al servicio de Españaque. Fue coronel de los ejércitos del rey, luego maestre de campo, general y gobernador del reino. Su carrera culminó con el título de Virrey de Lima. Para Bernardo fue un hombre tan rico como distante. Atendía las necesidades materiales de ese hijo a través de intermediarios que no siempre eran honestos.
Por su parte, Neruda le dice al joven Bernardo: “Eres el mismo sólido retrato / de quien no tiene padre sino patria…”
Por decisiones paternas, Bernardo partió a estudiar a Inglaterra desde donde escribía cartas a ese padre Virrey poderoso, mudo, inconmovible y distante. En una de ellas le dice: “Envidia me da ver a todos mis paisanos recibir cartas de sus padres. Más yo, ¡pobre infeliz! De nadie…”
Insistía en escribir sin saber siquiera si el padre leería sus cartas aun cuando no las respondiera:
“Sé que el menor descuido mío llegaría inmediatamente a los oídos de V.E. y por esta razón he sufrido y sufro… como el más ínfimo criado abatido, sin más ropa que un simple vestido que cuatro años que lo tengo y sin tener siquiera un capotón para estos tiempos de invierno.”
Esta relación padre hijo sugiere antiquísimos relatos mitológicos de dioses que someten a sus hijos a pruebas imposibles y solo cuando las superan son admitidos en los dominios del padre. En otras versiones los hijos enfrentan a sus padres y los derrotan.
En el caso del joven Bernardo tenemos al padre, un Virrey casi omnisciente, que sigue desde su palacio limeño los malos pasos europeos de aquel hijo al que no reconoce. Entonces éste se rebela acercándose a Francisco de Miranda que conspiraba en Europa contra el dominio español en América. Aquí hijo y padre se enfrentan.
La caída del Virrey
El virrey Ambrosio O´Higgins tenía otros enemigos que conspiraban en su contra, principalmente el marqués de Avilés, quien finalmente consiguió derribar a Ambrosio O´Higgins y suplantarlo en el trono virreinal valiéndose de la intriga.
Entre la caída del virrey O´Higgins y su muerte, este deja una fortuna principalmente en tierras agrícolas al hijo que cuya existencia negó.
El hijo se convirtió en uno de los grandes libertadores de América, en un héroe no solo militar sino también civil. Llegó a ser Director Supremo, la más alta autoridad de su país. Abdicó cuando consideró que su renuncia podría contribuir a la paz interior de Chile, cuando empezaban a manifestarse las señales de anarquía que prosperaraban en otros países de América.
Entonces se reunió con su madre y su medio hermana, y se dedicó al oficio más antiguo y más dignó: trabajar al tierra.
Bernardo O´Higgins no solo derrotó a su padre sino al mundo de su padre. Y como le dice Neruda: “…estas hoy con nosotros, eres nuestro / padre del pueblo, inmutable soldado.”
Texto: por Dario Oses




