Marzo 6, 2026

Oda a la flor

oda-a-la-flor

Flores
de pobre
en las
ventanas
pobres,
pétalos
de sol pobre
en las desmoronadas
casas de la pobreza.

Yo veo cómo
la flor, su cabellera,
su satinado pecho,
su apostura
relucen en la tienda.
Veo
cómo de allí el color, la luz de seda
la torre de turgencia,
el ramo de oro,
el pétalo violeta de la aurora,
el pezón encendido de la rosa,
vestidos y desnudos
se preparan
para entrar a la casa de los ricos.

La geografía desbordó sus dones,
el océano
se transformó en camino,
la tierra entremezcló sus latitudes
y así la flor remota
navegó con su fuego,
y así llegó a tu puerta,
desde donde una mano presurosa
la retiró: “Tú no eres
flor de pobre, le dijo,
a ti te toca, flor,
brillar en medio
de la sala encerada,
no te metas en esa calle oscura,
incorpórate
a nuestro monopolio de alegría”.

Y así voy por las calles
mirando las ventanas
donde el carmín caído
de un geranio
canta allí, en medio de las, pobres vidas,
donde un clavel eleva
su flecha de papel y de perfume
junto a los vidrios rotos,
o donde una azucena
dejó su monasterio
y se vino a vivir con la pobreza.

Oh flor, no te condeno,
flor alta de encrespada investidura,
no te niego el derecho
de llevar el relámpago
que la tierra elevó con tu hermosura,
hasta la casa de los ricos.
Yo estoy seguro
que mañana
florecerás en todas
las moradas del hombre.
No tendrás miedo de la calle oscura,
ni habrá sobre la tierra
guarida tenebrosa
donde no pueda entrar la primavera.

Flor, no te culpo, estoy, seguro de
que te digo
y para que florezcas donde debes
florecer, en todas las ventanas,
flor,
yo lucho
y canto desde ahora, como canto,
en forma tan sencilla,
para todos,
porque yo distribuyo
las flores de mañana.

 

«Oda a la flor» en Odas elementales (Pablo Neruda, 1954)

Compartir:

Últimas Publicaciones