Marzo 6, 2026

75 años de Canto General: «El gran océano»

cultura-fundacion-pablo-neruda-canto-general-75-el-oceano

Fundación Pablo Neruda conmemora este 2025 los “75 años de Canto General”,  libro fundamental del poeta Pablo Neruda, una de las obras más influyentes de la poesía Americana y universal.

Las materias primordiales de Canto general son la tierra y la naturaleza americanas, es decir, la geografía del continente, y las luchas de los pueblos contra la explotación; en otras palabras, la historia que avanza y transforma al mundo. Así, a primera vista, un capítulo sobre el mar parecería una materia extraña en este libro, porque el océano no avanza: solo repite infinitamente el vaivén de sus olas, es una especie de eternidad en movimiento.

 

Sin embargo, existen argumentos según los cuales el capítulo XIV, titulado “El gran océano”, no podía quedar fuera de Canto general. El profesor Alain Sicard afirma que “Al igual que el océano, la historia es inagotable”: la ola del mar, lo mismo que el héroe histórico, no muere. “Un mismo movimiento los devuelve a una totalidad perpetuamente inacabada, en construcción perpetua”. El agua y el pueblo son infinitos. Sicard concluye que “cuando el poeta se sienta frente al mar, solo en apariencia le vuelve la espalda a la historia”. Así, para Sicard, la inmensidad de las aguas tendría una equivalencia con la infinitud “del pueblo empeñado en las perpetuas luchas por la libertad…”.

 

En la sección “Los libertadores” del libro vimos el relevo interminable de los libertadores americanos, desde los guerreros populares indígenas hasta la Guerra Fría, momento en que Neruda escribe su obra. Por lo tanto, “El gran océano” no es un paréntesis en el contenido de Canto general, ni un elemento ajeno al resto del libro. Por el contrario, constituye una parte orgánica del proyecto poético que anima al conjunto de la obra.

 

En la poesía de Neruda hay dos grandes espacios míticos: el bosque austral y el mar. El poeta descubre a ambos tempranamente. Su encuentro con el océano ocurre en uno de sus viajes veraniegos a la costa, en Puerto Saavedra. El poeta recuerda así este momento:

 

“Cuando estuve por primera vez frente al océano quedé sobrecogido (…) No solo eran las inmensas olas nevadas que se levantaban a muchos metros sobre nuestras cabezas, sino un estruendo colosal, la palpitación del universo.”

 

Desde entonces, el poeta se dedicó a auscultar y descifrar aquellas palpitaciones del universo, y vivió deslumbrado por todas las cosas que laten en el mundo; entre ellas, el gran océano ocupa un sitio privilegiado.

 

El mar es terrible, no solo cuando desata su furia: también lo es por su tamaño desmesurado y por sus honduras insondables. En este ámbito inescrutable e inmenso, la ínfima estatura del hombre y los minúsculos afanes de los navegantes en una canoa parecen insignificantes.

 

Esta “agua sin fondo ni forma”, agua oscura y nocturna, sugiere el caos primordial: la dimensión mítica del océano como territorio del caos anterior a la creación, donde no se han plasmado aún las formas ni trazado los perfiles del mundo, donde todavía no se ha organizado el cosmos.

 

Neruda recrea esa dimensión mítica del océano como espacio del caos previo a la creación, donde aún no se han delineado las formas ni los contornos del mundo. Pero ese caos contiene ya las materias del cosmos: la inmóvil soledad del agua está llena de vidas:

 

“No es la última ola con su salado peso / la que tritura costas y produce / la paz de arena que rodea el mundo: / es el central volumen de la fuerza, / la potencia extendida de las aguas, / la inmóvil soledad llena de vidas.”

 

Hay en “El gran océano” pasajes que recuerdan las grandes cosmogonías, los poemas que describen la formación del mundo, los mitos de creación de Hesíodo y Lucrecio:

 

“Cuando se transmutaron las estrellas / en tierra y en metal, cuando apagaron / la energía y volcada fue la copa / de auroras y carbones, sumergida / la hoguera en sus moradas, / el mar calló como una gota ardiendo / de distancia en distancia, de hora en hora: / su fuego azul se convirtió en esfera, / el aire de sus ruedas fue campana, / su interior esencial tembló en la espuma, / y en la luz de la sal fue levantada / la flor de su espaciosa autonomía.”

 

El gran océano de Canto general aparece como el “agua madre” o la “translúcida gruta de la vida”, es decir, el lugar donde se origina la vida:

 

“Estrella de oleajes, agua madre, / madre materia, médula invencible, / trémula iglesia / levantada en el lodo: / la vida en ti palpó piedras nocturnas…”

 

El poeta da cuenta de la gestación de la vida en el mar. Es una vida primaria que pugna por existir, una vida agresiva que muerde y compite por imponerse. Finalmente, aparecen en el escenario del océano los hombres que van poblando islas y costas, los pueblos del mar, los Rapa Nui y los yámanas. Luego vendrán los puertos, los navegantes y los naufragios con sus residuos, que el poeta recoge para incorporarlos al viaje de su propia vida. Así, por ejemplo, “El gran océano” relata su encuentro con uno de sus famosos mascarones de proa:

 

“En la arena de Magallanes te recogimos cansada navegante inmóvil / bajo la tempestad que tantas veces tu pecho dulce desafió dividiendo en sus pezones. (…) / Hoy eres mía, diosa que el albatros gigante / rozó con su estatura extendida en el vuelo (…) / Hoy hemos recogido de la arena tu forma. / Al final a mis ojos estabas destinada. (…) / Tú navegas conmigo, recogida, hasta el día / en que dejen caer lo que soy en la espuma.”

 

El poeta se apropia, entonces, de este fragmento de embarcación, que guarda el misterio de la totalidad del mar. Lo mismo hará con las caracolas marinas que coleccionó con esmero. En “El gran océano” dedica un poema, “Mollusca gongorina”, a sus afanes de coleccionista de caracolas de todos los mares del mundo.

 

Así, la enormidad de Canto general contiene y es contenida por el gran océano. El libro solo podía completarse con la parte oceánica del mundo, antes de culminar con el despliegue del poderoso ego del poeta en la sección XV, titulada “Yo soy”.

Texto: Por Darío Oses

Compartir:

Últimas Publicaciones